La verdad gradual
Nadie te advierte sobre esto. Una mañana estás bien — ágil, motivado, tu cuerpo haciendo lo que los cuerpos hacen. Luego, en algún momento de tus cuarenta, algo empieza a cambiar. No es dramático. No se anuncia por sí solo. Es un oscurecimiento lento: las ganas de entrenar, la agudeza en el trabajo, el apetito sexual, la capacidad de recuperarte tras una semana difícil.
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